Defendemos la Privacidad en Internet

La reputación online afecta a la hora de obtener un crédito

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Hasta ahora todos éramos conscientes de que nuestra reputación online afectaba a la hora de encontrar un empleo o incluso llegar a perder el que tenemos. Ya han habido casos en Estados Unidos de trabajadores que han sido despedidos por lo que compartían en sus perfiles sociales. Pero hoy nos hacemos eco de una noticia que nos ha parecido bastante preocupante en términos de privacidad online. Tal y como señala el portal PuroMarketing, ahora las publicaciones que realizamos en las redes sociales pueden influir a la hora de obtener un crédito.

La noticia está sacada del rotativo americano The Wall Street Journal que asegura en un artículo, que algunas entidades de crédito han comenzado a buscar a sus demandantes de préstamos en Internet, con el fin de encontrar información que les dé pistas de su nivel de solvencia.

Si revisamos nuestros perfiles, observaremos el tipo de información que damos o están dando de nosotr@s terceras persona. En nuestro perfil de Facebook podemos colgar una actualización en la que dejemos constancia de nuestro despido o la inclusión en un ERE o en Linkedin podemos definirnos como demandantes de empleo.

Aunque decidamos ocultar estos datos cuando acudimos o rellenamos los formularios para pedir un crédito, las entidades que nos lo conceden, pueden hacer una búsqueda de nuestro nombre en Internet y descubrirán nuestra situación con un simple clic.

De ahí, como os decimos desde Bórrame, la importancia de controlar y pensar muy bien lo que compartimos en las redes sociales, ya que cada vez son más los colectivos que nos “vigilan” con el fin de obtener información que sea de su interés.

A la vista de estas prácticas, desde las asociaciones americanas de defensa de los consumidores han alertado de la importancia de respetar la privacidad de los internautas. Además han señalado, la posibilidad de que puedan sufrir cláusulas abusivas, tras averiguar con estas prácticas el nivel de solvencia.

El artículo de The Wall Street Journal lo podéis consultar en inglés en este enlace.

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